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Calidad de los pollitos Bebe.


Guilherme Seelent. Gerente Senior y Experto en Incubación de Cobb-Vantress de Brasil.





Actualmente, en las plantas de incubación a gran escala con grandes volúmenes de producción, el gerente de la planta tiene un desafió importante, que es ser responsable de administrar todos los aspectos de la producción y el mantenimiento de la planta, así como la calidad de los pollitos bebe.

El desempeño de la planta de incubación, así como la calidad de los pollitos bebe están

relacionados con muchas variables, siendo necesario gestionar todo el proceso, desde la calidad de la materia prima que ingresa a la planta de incubación (el huevo fértil), así como el proceso de incubación a través de indicadores, que al final del proceso pueden indicar la calidad no solo de nuestro proceso, sino también del producto final. Entre ellos, nos gustaría mencionar algunos:​

1..-Temperatura de los huevos hasta la planta de incubación;

2.-Temperatura del embrión durante la incubación;

3.-Perdida de humedad durante la incubación;

4.-Ventana de nacimiento.

Temperatura de los huevos hasta la planta de incubación

La calidad de los pollitos bebe comienza con la calidad de los huevos para incubar y su manejo, ya que están tan vivos como los pollitos bebe, simplemente no podemos verlos. Según Francisco, (2011), el proceso de desarrollo embrionario depende de algunas reacciones cuando el embrión utiliza principalmente el sustrato de la yema para realizar conversiones energéticas, es decir, la transformación de carbohidratos y grasa en energía.

La participación enzimática en las reacciones esta relacionada con la modulación de la velocidad y eficiencia de las reacciones, mientras que la temperatura puede influir en la velocidad de las reacciones; retrasándolas a través de las bajas temperaturas o aumentándolas a través de las altas temperaturas. Por tanto, las enzimas y la temperatura son factores que también influyen en estas reacciones (CALIL, 2007).

El embrión, si es sometido a una temperatura ambiente por debajo del punto denominado cero fisiológico, conceptualizado como la temperatura mínima a la que se desarrolla el embrión, 23,9°C (DECUYPERE & MICHELS, 1992), tendrá reducida su tasa de desarrollo. Si se mantiene a temperaturas inadecuadas, el embrión presentará un desarrollo embrionario continuo, es decir, el factor que estaá directamente bajo nuestro control es la temperatura.


El cuidado con el transporte es fundamental para evitar perdidas en los resultados de eclosión y así garantizar resultados superiores. Entonces, el transporte de los huevos desde la granja hasta la planta de incubación debe realizarse, preferentemente, en los momentos mas frescos del día, utilizando un camión caja con aire acondicionado que debe mantenerse limpio y desinfectado (ARAUJO & ALBINO, 2011). Es importante señalar que el camión debe tener capacidad de calefacción y refrigeración para mantener la temperatura adecuada independientemente de la época del año.

La temperatura de almacenamiento en la granja dependerá de cuanto tiempo permanezcan los huevos allí:

Si los huevos se transportan diariamente a la planta de incubación: 24–25 °C.

Si los huevos permanecen en la granja durante 2 o 3 días: 21–22 °C.

Transporte: 1 a 2 grados mas bajo que la temperatura de sala de huevos de la granja.

Temperatura del embrión durante la incubación



Sin duda, la temperatura es el factor mas critico en la incubación (Meijerhof, 2013). Varios

experimentos y resultados de campo han demostrado que las diferencias de fracciones de un grado centígrado en la temperatura influyen en el desarrollo embrionario (Romanoff, 1960), el nacimiento (Wilson, 1990), la calidad del ombligo (Lourens et al., 2005, 2007; Hulet et al. 2007) y el rendimiento posterior a la eclosión (Foote, 2014). La temperatura durante la incubación influye en el peso de los órganos, el desarrollo del sistema cardiaco, de los músculos y tendones (Oviedo-Rondon, 2014).

Sin embargo, el factor determinante no es la temperatura del aire, sino la temperatura de la cáscara, que es un reflejo de la temperatura del embrión. Las temperaturas de la cáscara entre 37,5 y 38,06 °C (99,5 a 100,5 °F) se consideran excelentes para el desarrollo del embrión (Oviedo-Rondón, 2014). Según Cobb, las temperaturas ideales son de 100 a 100.5 °F.


Pol et al., 2014 informaron que los embriones mantenidos a una temperatura de cáscara muy alta, 39,4 °C, durante la incubación, tenían tibias, fémures y metatarsos mas cortos. Presentaron aun peor puntaje de ombligo, menor longitud corporal, menor peso, yema residual mayor y estomago, hígado y corazón más pequeños.

El desarrollo de la bursa y el timo se ve reducido por las temperaturas elevadas (37,8 vs 38,8 °C, 40,1-40,6 °C en la cáscara, a 65 ? 2 % de HR) durante la incubación (Oznurlu et al., 2010). Este efecto se puede observar en pollitos de una semana por síntomas de inmunosupresión. Las altas temperaturas de la cáscara durante la incubación (38,9 °C) alteran el desarrollo del músculo cardíaco (Christensen et al., 2004b; Leksrisonpong et al., 2007) y pueden causar hipertrofia del ventrículo derecho y aumento de la mortalidad, especialmente por ascitis (Molenaar et al., 2007)

Por otra parte, las bajas temperaturas también provocan grandes perdidas en el proceso de incubación (Hill, 2011). Las bajas temperaturas prolongaran el tiempo de incubación, aumentando la mortalidad final, generando pollitos tardíos, picoteo excesivo y pollitos con exceso de humedad, lo que no es deseable.

Pérdida de humedad durante la incubación

Durante el proceso de incubación, es necesario que el embrión pierda la cantidad correcta de agua, hasta la fase del picoteo interno. Si retiene mucha agua, tendrá dificultad para realizar el picoteo interno, si la pérdida es excesiva, corre el riesgo de deshidratarse.

El huevo perderá humedad a través de los poros presentes en la cáscara. La cantidad de pérdida dependerá del nivel de humedad del ambiente, la conductancia de la cáscara del huevo, el linaje y la edad de la reproductora. Evidentemente los problemas nutricionales y sanitarios afectarán la calidad de la cáscara y consecuentemente la pérdida de humedad.

Según Ar y Rahn (1980), la mejor eclosión en huevos de pollo de engorde se alcanza cuando tenemos una pérdida de humedad de alrededor del 12 al 14%, cuando comparamos el peso de los huevos a la incubación y a los 18 d?as.

Sin embargo, hay diferencias entre las recomendaciones para sistemas de una etapa y de etapas múltiples. En múltiples etapas, donde tenemos embriones en diferentes etapas de desarrollo, buscamos una pérdida de humedad de alrededor del 12 al 14%. En los sistemas etapa única, además de buscar pérdidas menores, del 10,5 al 12%, los programas de incubación permiten ajustar esta pérdida en fases específicas del proceso, de forma no lineal, ajustando para que tengamos un mayor porcentaje de pérdida en el último tercio del proceso. En sistemas de etapa única, también podemos ajustar las pérdidas de humedad según la edad de la matriz, buscando pérdidas menores, 10,5 a 11% para lotes de matrices nuevas y 11 a 12% para reproductoras viejas.

La pérdida de humedad es un indicador importante y simple para monitorear la calidad de los pollitos y el proceso de incubación. Puede gestionarse buscando variaciones a lo largo de los meses y ajustarse según datos históricos, evitando desviaciones. Debe medirse al menos semanalmente, en cada lote de reproductoras y puede ser evaluado por incubadora, haciendo ajustes ocasionales en nuestro equipo para lograr mejores resultados.

Ventana de nacimiento


La eclosión de todos los huevos embrionados no ocurre exactamente al mismo tiempo, ya que en toda población de seres vivos tiene una distribución normal en un período de 24 horas (Willemsen et al., 2010). Conceptualmente, llamamos a esta distribución ventana de nacimiento, que es el intervalo entre el primer y el ?último pollito nacido. Sin embargo, es prácticamente imposible saber con exactitud cuando nacieron los primeros y los últimos pollitos, ya que sería necesario abrir la nacedera varias veces, lo que perjudicaría el ambiente de la nacedera y la calidad de los pollitos.

En la práctica, realizamos mediciones en momentos específicos antes de que se procesen los pollitos y estimamos la ventana de nacimiento, por ejemplo, 24 horas, 12 horas y en el momento de la retirada. También debemos incluir la evaluación de bandejas en diferentes puntos de la incubadora (superior, medio e inferior), de manera que podamos evaluar las diferentes regiones de la incubadora, identificando posibles puntos de desviación.


NOTA: Bibliografía disponible a petición.

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